De-construcción y reconstrucción de las relaciones de parentesco en Facebook. 4 historias breves

1 - “20 años no es nada”
Enero - 2009. Cansada de buscar por otros medios y apabullada por la timidez y el miedo a la cursilería, Ana usó las luces que le quedaban del verano y pensó en Facebook. Había dejado de ver a sus primos cuando tenía casi 9 años. Los miraba a través de una foto vieja, el último recuerdo juntos en Parque Sarmiento. Cómo serán, qué harán de sus vidas… Ellos eran los únicos primos de su edad… y todo por una pelea familiar: “cuando quieras verlos vas a tener que ir sola”… Recordaba la sentencia de su abuela y se retorcía de bronca…
Había intentado varias alternativas simples: preguntarle por ellos a su tía bisabuela, sobrepasar la tesitura de su madre… Alguien le había pasado el teléfono, pero no quería llamar. Definitivamente sus pautas de sociabilidad valoraban a este medio como algo intrusivo, sobre todo después de 20 años.
De la mano de la tecnología, diez años atrás había intentado buscarlos por ICQ. I seek you, decían… nada mejor entonces. Encontró un correo, escribió, pero nadie le respondió. Después de ese intento hubo un largo silencio. En esporádicas reuniones con familiares muy lejanos escuchaba comentarios al pasar, recortados, y ella armaba un rompecabezas: “Uno se fue a vivir con la novia, el otro estudia contabilidad, la más chica vive con los padres, los tres ayudaron a pintar el departamento”…
Había abierto una cuenta en Facebook en el 2008 por un compañero de la Facultad. “No podés NO estar en Facebook”, le dijo él irónicamente. Y ella lo tomó en serio. Quiso probar, y al día siguiente de su cumpleaños 28, sentada frente a su cuenta, miraba las fotos de sus amigos cuando lo pensó. Puso nombres y apellidos, y encontró a dos de sus tres primos. Escribió un correo inmediatamente, usando el servicio de mensajes. Media hora después la prima más chica le estaba respondiendo: que claro que la recordaban, que también tenían bronca porque los habían separado. Que a la vuelta de las vacaciones se iban a encontrar los 4…
Unos días después Ana se reencontró con sus primos, luego de 20 años. Descubrió muchas cosas: habían crecido con valores muy parecidos, tenían intereses en común, el afecto estaba intacto. Habían recuperado la relación que tenían gracias a la ayuda de una red social, que les dio la posibilidad de ir por más…
2 - Un pueblo perdido
Cuando la abuela italiana le contaba a Ana historias sobre su pueblo, ella imaginaba una montaña, el mar mediterráneo, una brisa fresca, casas viejas… En el 2002 pudo verlo con sus propios ojos, y sentirlo con su propia piel. Eran muchos hermanos, muchos primos, mucha gente y pocos apellidos. Era un poblado de 1000 habitantes, perdido sobre una montaña a 1200 metros sobre el nivel del mar, con una plaza, un bar con pocas mesas, una casa parroquial, un correo y una iglesia. Desde que llegó amó ese lugar. Eran sus raíces.
Cuando lo dejó lloró. Sabía que sería difícil comunicarse con ellos nuevamente, aún en los tiempos de Bill Gates. Un pueblo de montaña en el sur de Italia vivía a grandes distancias de su patrimonio cultural y de sus dispositivos de comunicación: en la parte superior de la casa de su bisabuela vivían sus tíos, quienes tenían teléfono. Cuando alguien de Buenos Aires llamaba a Ana, gritaban hacia abajo para que ella corriera a atender. Sin dudas, la brecha comunicacional era muy grande…
Siete años pasaron para que una plataforma gigante como Facebook lograra romper todas las barreras y llegara al pueblo. Otra vez iluminada, Ana buscó y encontró 3 grupos sobre el lugar, más otros dos sobre fiestas tradicionales. Fue suficiente escribirle al administrador de uno de esos grupos para que pudiera ubicar a algunos de sus primos y tíos, uno de ellos casualmente el peluquero del pueblo, que le cortaba el pelo al administrador desde niño. Unos días después el peluquero-primo tenía una cuenta en Facebook, y también su hermano, desde Roma.
La 2da guerra había separado a 3 de los 9 hermanos de la abuela de Ana, emigrados hacia Buenos Aires. Gracias a Facebook ella pudo colgar y compartir fotos con ellos, que lograron ver a sus hermanos y sentir que estaban un poco más cerca… La brecha se hacía más pequeña…
3 - Nunca te equivoques, porque…
Ana conoció al cuñado de su amiga en un cumpleaños, hace unas semanas. En una conversación banal, le preguntó a su amiga si tenía un solo cuñado, o si su novio tenía además otros hermanos o hermanas. Ella contestó titubeando “no, sólo uno”, pero después agregó: en realidad tiene otro hermano, pero es hijo sólo del padre, con otra mujer. Ana creyó entonces que los padres del novio de su amiga estaban separados, pero su amiga aclaró: “no, están juntos, son ellos” - señalando a una pareja que estaba en una mesa cercana. Y agregó: “sucede que el 3er hijo es “ilegítimo”, tiene 22 años, 3 años menos que mi novio, y todos se enteraron hace un mes gracias a Facebook”. Sin salir de la sorpresa, Ana pidió que su amiga continuara el relato: “Fue fácil, mi novio buscó gente con su mismo apellido, y como resultado salió un chico muy parecido a él y a su hermano, demasiado parecido. Después de unos días el padre tuvo que confesar…”.
4 - Completando el árbol genealógico
Ana conoció la ciudad de Bragado gracias a una de sus amigas, que tiene mucha familia allí. Su amiga creía conocer a todos sus parientes, pero estaba equivocada. Hace unos meses, cuando decidió darle un uso frecuente a Facebook, la contactaron dos primos segundos que ella no conocía. Aún no sale de su asombro y espera viajar pronto para verlos personalmente. Ana todavía recuerda las palabras de su amiga: “es muy fácil, cuando no usaba la cuenta no pasaba nada, a partir de que la empecé a utilizar y a aceptar más amigos, mis primos me encontraron”. Usar es comunicar…
Facebook family
Facebook representa hoy una de las redes sociales más grandes del mundo. En uno de los múltiples procesos que genera con sus aplicaciones, conecta personas con vínculos de parentesco. Relaciones que se abren o se cierran, verdades que salen a la luz o se esconden, hechos que se relatan, árboles genealógicos que se completan y conectan a cientos de personas en todo el planeta. Esta red es mucho más que un árbol y se alimenta de los usos de las personas, que provocan un fluido comunicacional inmenso.
Hugo Pardo contaba hace unos días que el desafío mayor de las redes es generar contenido significativo. Lo que dices debe ser atractivo, debe generar entusiasmo, debe convocar ideas, provocar al debate. En este caso la significación pasa por la participación en la construcción de un sujeto-parte de una familia, al que FB le brinda herramientas para crecer, en la búsqueda de su identidad en cuanto tal.
Sea a través de la operación de buscar gente con el mismo apellido, reencontrar a familiares perdidos, o bien hasta descubrir nuevas personas con vínculos de parentesco, Facebook alimenta a la institución familiar y la transforma. Es más factible que envíe un correo a través de Facebook a mi prima para saludarla por Pascuas, que intentar usar el celular para llamarla.
Gracias a FB sé si está en la facultad, si empezó el gimnasio o si le fue mal en el examen de Concursos y Quiebras. Ella está en la red y si bien FB la toma como una amiga más, yo conozco el vínculo y lo reproduzco, lo marco, lo muestro. Quiero distinguirla como familia, ponerla en otra categoría, en otro álbum de fotos, en otro nivel discursivo. Esto es muy notorio en la foto de perfil, en la que los padres aparecen con hijos, sobrinos, nietos, etc.
Por otro lado, FB acerca. Saber que dos hermanos separados por la guerra pueden verse a través de fotos compartidas, es un fenómeno de interés. Sobre todo si pensamos que quienes lo hacen viven en un pueblo remoto de 1000 habitantes.
Una de las aplicaciones de Facebook es el árbol genealógico, dentro de la categoría Familia. Hay uno a nivel mundial y otro particular, que puede crear cualquier usuario desde su cuenta. Al navegar en la aplicación, cuando intentamos crear a un familiar, FB nos da varias posibilidades de conexión con esa persona, multiplicando la viralidad.
La idea sugiere que, ya que todo está en FB, debe estar también la familia, unidad de sociabilidad básica. Ya estamos todos, a la mesa…
Categorías Ensayos, Filiaciones, Identidad
3 comentarios
Aunque no puedo asegurarlo creería que estas cuatro historias son tan reales como la vida misma. Alguien mas cauto podría haber puesto aquí o allá un cartel resasegurador “los personajes de este relato son de ficción, cualquier similitud con la realidad es pura coincidencia“…Facebook es una enorme cuchilla que atraviesa toda incomunicación, y alcanza sobretodo los secretos mas inconfesables o las separaciones mas profundas. Mas de uno se horrorizará de que un pecado de juventud trastorne relaciones establecidas y revele relaciones ocultas. Para otros será un subproducto benéfico.
No sabemos aun que las madres o abuelas de Plaza de Mayo hayan encontrado algún hijo o nieto desaparecido usando Facebook, pero ello seguramente ocurrirá tarde o temprano. Invirtiendo el experimento islandés (la fantasía finalmente relativizada de que una población aislada podría brindar un mapa genético de toda la población no contaminado por influencias externas Ver Building detailed map of human DNA will take more time and resources than previously thought, says hutch researcher), no nos extrañe que si Facebook no implosiona antes de llegar a los 300 o 600 millones de habitantes -hoy es el quinto país del mundo-, podrán encontrarse relaciones, filiaciones, agrupamientos y conexiones impensables previamente.
Como siempre no estamos preparados ni emocional ni conceptualmente para este experimento social que todos codiseñamos a diario, mientras creemos entre inocente y desaprensivamente, que sólo estamos jugando en una red social.
Asi como Pascal nos enseñó hace siglos que el corazón tiene sus razones que la razón no comprende, otro tanto podría estar pasando en estas redes o conglomerados sociales que, al alcanzar estas dimensiones y este grado de interrelaciones tan densas, podrían estar convirtiéndose en una entidad con vida propia, sumamente llamativa pero cuyas dimensiones deberíamos estudiar (y preservar) mas cuidadosamente.
De allí la iniciativa del Proyecto Facebook que al andar se encuentra con casos (tan ficticios como verídicos) como los que tan bien inventarió, en una prosa llana y atractiva, nuestra coequiper Anabella Naso, a partir de usos y análisis de Facebook actualmente en curso.
De acuerdo con el primer comentario. Facebook perpetua la separación física de las redes familiares y de amistades, la justifica, la apoya. Lo veo desde la perspectiva de la ciudad de Los Angeles, donde millones de inmigrantes (legales e indocumentados) mantienen un vínculo con sus países de origen, generalmente México. Facebook en ese sentido reemplazaría al correo electrónico y los webcams. Hace innecesaria la conexión personal. Profundiza ad nauseaum la enajenación del individuo, dejándole solamente el elemento de comunicación superficial y el de consumidor, así como la destrucción de los significados, al llamar “amigos” a todas las personas que se suscriben a la red personal de cada usuario.
Gracias, excelente nota.
Nico